Analytica

¿El FMI quiere la reelección de Macri?

Por Julio Burdman

 A veces en Buenos Aires se subestima la variable política internacional, y a veces se la sobreestima. Hoy podríamos estar en la segunda situación. Por estos días se repite como un mantra la idea de que el FMI apoya la reelección de Mauricio Macri. Que todas sus decisiones están explícitamente motivadas para darle aire al Presidente, contener al dólar durante la campaña, evitar cualquier brote inflacionario. Según el mantra fuertemente instalado en el círculo rojo, Donald Trump está jugado por su aparente amigo, Mauricio. A punto tal de que está decidido a depositar 57 mil millones de dólares para ayudarlo a ganar. Pero la hipótesis tiene un problema grave: nadie puede explicar por qué querría tal cosa. No están nada claras las razones por las que Estados Unidos estaría tan interesado en nuestra política. Podemos estar ante un espejismo: la realidad puede tener menos de plan y más de confusión por parte de los protagonistas.

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 Días atrás, la representación del FMI instalada en Buenos Aires se reunió con cinco líderes sindicales. Fue un encuentro diferente a otros realizados con economistas o líderes políticos presidenciables. Según pudimos saber, la reunión empezó con una pregunta a los gremialistas: el FMI quería saber por qué hay inflación en Argentina. Los gremialistas rieron y pidieron a su interlocutor que responda él la pregunta, porque ellos no son economistas. Y recibieron la siguiente contestación: el FMI no puede explicar por qué hay inflación en Argentina.

 Aquí se ajustó, se contrajo la emisión monetaria, los números se están equilibrando. El plan es ortodoxo, consistente, y se está implementando bien. Argentina está desafiando a la teoría macroeconómica mainstream. Eso es más duro para los funcionarios de carrera del FMI que las supuestas tensiones geopolíticas que provendrían desde el directorio. Según los textos ya clásicos de Joseph Stiglitz, el FMI se convirtió -juntos con las escuelas de economía de las principales universidades- en el gran guardián de la ortodoxia. Y Argentina está incomodándolos en lo más profundo de sus creencias.

 Aquí viene lo interesante: los sindicalistas se llevaron la impresión de que el FMI comienza a creer que la Argentina necesita otra fórmula económica. Una receta especial para un país especial. Dado que aquí los equilibrios fiscales y monetarios no mueven al mercado ni producen precios entendibles, hace falta un regulador. Alguien que coordine a la economía. ¿Será eso lo que sugirieron los economistas del Fondo, o acaso eso quisieron escuchar los sindicalistas, desde siempre enamorados de la idea del Pacto Social? “Para eso nos llamaron”, dijo uno de los cinco.

 Si el FMI realmente se convence de eso, entonces no sería impensable que el organismo crea también que la única forma de lograr el Pacto sea a través de un gobierno peronista. No casualmente, la principal candidata del justicialismo viene hablando de ello. Semanas atrás, desde las páginas de su libro, jugó con la idea de que Macri es el caos y ella el orden. Y en la presentación de SINCERAMENTE en la Feria, habló de un “contrato social con metas cuantificables”. Sentarse con cada uno y establecer cuánto y cómo. Una economía con controles. ¿Es ese nuestro destino?